El dinero es necesario, pero no fundamental. Lo necesitamos para vivir, ya que sin él es imposible llevar una vida plena.
Sin dinero la inestabilidad que se genera es tal que no podemos aspirar a nada.
Hay que tener una base para poder realizar algo en nuestras vidas. Pero el querer tener dinero está mal visto. Parece que debemos hacer las cosas gratis, para demostrar que no somos unos avaros llenos de codicia.
Ser generosos con los demás nos lleva muchas veces a olvidar la generosidad con nosotros mismos. Nos olvidamos de nosotros para contentar a los otros.
Pero si no te ocupas de ti primero, con el tiempo no podrás ocuparte de los demás.
Para ilustrar esto tenemos el famoso ejemplo de la mascarilla de oxígeno en los aviones.
Siempre te aconsejan que te la pongas, tu primero, antes de intentar ayudar al que tienes al lado.
Para ayudar a respirar a los que están en los asientos de al lado, primero te debes asegurar que tú tienes suficiente oxígeno.
En la sociedad en que vivimos está claro que sin dinero es imposible vivir. Pero cuando tengas tus necesidades cubiertas, prepara un presupuesto y trata guardar unos ahorros para emergencias. Por su puesto si puedes invertir, invierte, pero siempre lo que te sobre.
No es algo imprescindible el estar continuamente pendiente de tener más y más. No es necesario que seas capaz de acumular riquezas que te permitan tener ahorros que puedan durar cientos de años. Ya sabes que las cosas más importantes no se pueden comprar con dinero.
Hay cosas de valor incalculable. Como la familia, los amigos o la salud.
Piensa en tu familia, el cariño que recibes, la fuerza que te da.
Y qué decir de la amistad, la gente que te quiere, la fidelidad demostrada a lo largo de los años.
Recuerda todo lo que han hecho y hacen otras personas por ti. Piensa en lo bueno, en las veces que te han ayudado, en como has sentido una mano cercana que te sacaba del pozo. Tus momentos oscuros en los que alguien ha puesto luz.
Valora tu salud. Tus sentidos. El movimiento, el aire en tus pulmones. La naturaleza. Los animales. Las plantas. La luz del sol. Las nubes. La lluvia. El bullicio del día y la serenidad de la noche.
Relájate. Concéntrate en tu respiración, se consciente del momento presente. Valora lo que se te ha dado. Cambia tu mirada, observa, actúa y crea.
Cámbiate a ti y cambiarás el mundo.