34.- Optimista o pesimista.

Vivimos en un mundo cada vez más oscurecido por las malas noticias, y esto al final afecta a nuestras vidas, los niveles de ansiedad, estrés y depresión crecen continuamente. Pero esto no podemos cambiarlo, o sí podemos.

Por supuesto que no podemos cambiar estas situaciones externas que afecta a nuestro estado de ánimo. Pero sí teneos la posibilidad modificar la forma con que nos relacionamos con ellas, la manera en que digerimos todo lo que alimenta nuestras mentes.

Tenemos que cambiar la perspectiva con que miramos la realidad. Los acontecimientos que nos suceden nos afectan en la medida que nosotros lo aceptemos como tal. Las lentes con las que miramos son las que varían el color de lo que vemos.

Una persona pesimista lo verá todo mal, criticará, despreciará y valorará poco todo lo bueno que le da la vida.

Con una persona optimista sucede todo lo contrario, lo verá todo bien, comprenderá a los demás y valorará todo lo bueno que la vida le ofrece.

Y te preguntarás, pero entonces para ser optimista hay que vivir en las nubes. Y la respuesta es no.

Nos hacen creer que el pesimista es un optimista, pero comprende mejor la realidad, es un optimista realista. La buena noticia es que se puede ser realista y práctico sin dejar de ser optimista.

¿Cómo se puede ser realista y práctico sin dejar de ser optimista?

Recordemos la famosa frase de alcohólicos anónimos:

Señor dame paciencia para aceptar lo que no pueda cambiar, valor para cambiar lo que pueda y sabiduría para reconocer la diferencia.

Tres ideas:

Primera: acepta lo que no puedes cambiar, lo que no esta dentro de tu ámbito de influencia que no ocupe tu vida. Las noticias tristes, lar personas insoportables o las situaciones que no aguantas.

Segunda: cambia lo puedas, lo que tú puedas hacer hazlo. No te quedes en la teoría pasa a la práctica. No critiques, no protestes, no te quejes, da soluciones, haz propuestas alternativas, da ánimos.

Tercera: la sabiduría para reconocer la diferencia. Repasa lo que te preocupa y detecta lo que está dentro de tu ámbito de decisión, de tu esfera de poder, lo que tue tienes capacidad para cambiar.

Observa tu entorno, si no puedes cambiarlo acéptalo, y si puedes cambiarlo actúa, muévete, no te quedes mirando, da soluciones, valora lo que has avanzado, aporta ideas, haz que las cosas funcionen.

Conviértete en motor del cambio. Pequeños cambios que nos llevan a grandes resultados.

Deja un comentario