Aquí tenemos una de las habilidades esenciales para establecer cualquier clase de relación con otras personas, ya sea con una sola, o con un grupo.
En el proceso de comunicación participan, como mínimo, dos partes, la escucha activa es fundamental para que ambas sientan el reconocimiento y el respeto que se merecen. Con la escucha activa construimos puentes que nos conectan con las otras personas con las que entramos en contacto. Nos centramos en la otra persona intentamos interpretar la realidad que contiene el mensaje que nuestro interlocutor nos transmite.
Escuchar, aunque no lo parezca, no es una tarea fácil, requiere de esfuerzo y concentración, porque, aunque sólo sea un poco, nos saca de nuestro ego, ya que tenemos que centrar nuestra atención en la otra persona, y dejar de escucharnos a nosotros mismos.
Además, debemos estar en silencio, tratando de entender lo que nos quiere decir nuestro interlocutor. Silenciar nuestro dialogo interior es más complicado que guardar silencio exterior.
En la actualidad parece que ya no hay conversaciones, sino monólogos sucesivos. Una primera persona se calla mientras otra segunda persona habla, pero el estar callada no significa que este escuchando, lo hace por educación o estrategia, la primera simplemente está esperando a que llegue el momento que la que está hablando se calle, para decir lo que piensa, y así sucesivamente.
También están las personas cotillas o chismosas, que fingen atención e interés en lo que estás diciendo para luego usarlo contra ti a tus espaldas, que parece que hay que aplicar las palabras que oímos decir a la policía en las películas cuando detiene a alguien: “tienes derecho a no declarar contra ti mismo, todo lo que digas podrá ser utilizado en tu contra”.
Aquí se trata de una escucha que atiende a lo que la otra persona esta diciendo en el sentido de poder comprenderla mejor e intentar articular una respuesta en beneficio de todos.
También en el sector del marketing y de las personas que se dedican a las ventas es necesaria esta clase de escucha, porque así se satisfarán mejor las necesidades del cliente, éste se sentirá respetado y escuchado, lo que trae beneficios para ambas partes, y consigue conciliar de forma adecuada lo que el cliente espera recibir.
Para poder escuchar tienes que guardar silencio, dar tiempo para que desarrolle la explicación, preguntar cosas relacionadas con el tema de conversación, mirar a los ojos, postura abierta, asentir de vez en cuando, no interrumpir, guarda silencio interior. Pero es más fácil que todo esto, simplemente concéntrate y pon atención en lo que la otra persona te está diciendo.
Contacto visual, mira a los ojos de una de una forma leve, hay persona que te miran como tal fijeza que dan ganas de salir corriendo, parece que se van a comer con la mirada al que habla o al que escucha. Hace años decían que si cuando dabas la mano no apretabas es que no eras sincero, y hubo gente que se lo tomo muy en serio, no veas como apretaban. La clave es ser lo más natural posible y no exagerar.
En la empresa el no escuchar es muy perjudicial, no se puede trabajar en equipo sino escuchas, ocurre lo mismo que en el futbol, baloncesto o en cualquier deporte de equipo, por muy buenos jugadores que haya, siempre obtendrás un rendimiento más bajo si no juegan en equipo.
Si entre las personas que forman una empresa no existe la escucha activa, no podrán consolidar un buen equipo y el rendimiento será inferior. No sólo entre compañeros, también entre directivos y no sólo escucha de trabajador a directivo, también los integrantes de la dirección deben escuchar a los trabajadores.
Escuchar implica preocuparnos por los demás, pero no solo interpretando la información que recibimos sino también, preocupándonos seriamente de cuáles son los sentimientos de esa persona, lo que le preocupa, es intentar en la medida de nuestras posibilidades dar alguna respuesta, con la intención de ayudar o hacer que su situación mejore.
Cuando una persona se encuentra decaída o atraviesa un mal momento, la escucha es fundamental. Cuando escuchamos damos la posibilidad de verbalizar problemas que una vez dichos pierden la fuerza que tenían, ayudando a que la carga que esa persona tiene que soportar sea más leve.
Hay que tratar de ser nosotros mismos. Escucha con tranquilidad y con empatía, ponte en el lugar de la otra persona y trata de comprender que es lo que quiere transmite. Sobre todo, actúa con naturalidad. Respeta, comprende y trata de hacerlo todo lo mejor que puedas. Mejoraré tú y mejorarás el mundo.