30. – Qué harías si no tuvieras miedo. Cinco pasos para superarlo.

El miedo una emoción fácil de sentir, pero difícil de reconocer o de aceptar. Vamos a distinguir, con carácter general, dos partes en el cerebro la emocional y la racional. Emocional cuando decimos que nos guiamos por el corazón, racional cuando decimos que nos guiamos por la cabeza.

En la parte emocional se encuentra la amígdala, es como un detector que tenemos en el cerebro, que a la menor indicación de peligro pone en marcha todas las alarmas.

Es un mecanismo primitivo de supervivencia, que está tanto en personas como en animales, nuestros antepasados vivían en un peligro continuo, y ante cualquier amenaza, tenían la posibilidad de actuar de tres maneras, huyendo, quedándose paralizados o enfrentándose.

Este sistema primitivo de alarma, que nos pone en guardia instantáneamente, seguimos manteniéndolo las personas. Y aquí tenemos el problema, en muchas ocasiones nos ponemos alerta cuando no es necesario, y esto incrementa la sensación de estrés y ansiedad que podemos experimentar.

Según la RAE (Real Academia Española), el miedo tiene dos acepciones:

1. m. Angustia por un riesgo o daño real o imaginario.

2. m. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.

Nuestro cerebro emocional está preparado para defendernos y dar la alarma, pero no distingue entre real e imaginario, y aquí es donde entra la parte racional del cerebro, para diferenciar lo que supone un peligro de lo que no.

Las dos partes son fundamentales para nuestra existencia, pero deben actuar de forma conjunta. Cuando te da miedo hacer algo, pregúntate si el peligro que se supone que estás evitando, es realmente tan grande como tu lo imaginas.

Cinco pasos para superar el miedo.

1.- Reconocerlo y aceptarlo.  Si conviertes tu miedo inconsciente en consciente es más fácil que lo puedas superar, o que aprendas a sobrellevarlo. Vamos que te permita actuar y ponerte en marcha con miedo o sin él.

2.- Sustituir ideas irracionales por racionales. Cambia tu dialogo interior. Los pensamientos son los que crean tu realidad, haz que tus pensamientos te ayuden a cumplir tus propósitos.

3.- Mirar las cosas de forma objetiva. Racionaliza el problema y trata de dar una solución, valorando, objetivamente, las circunstancias que concurran en el supuesto concreto.

4.- Ponerte en el peor escenario posible. Muchas veces el ponerte en lo peor te hace ver que la imaginación plantea complejidades donde no las hay, o por lo menos son más llevaderas de lo que crees.

5.- Centrarte en lo que quieres hacer. Visualiza tu camino y tu meta. Esto es fundamental. Si te marcas un objetivo y centras tu atención en conseguirlo, comprobarás como los miedos se irá desvaneciendo según vayas avanzando.

En resumen: 1.- Reconoce y acepta tu miedo. 2.- Utiliza ideas racionales. 3.- Evalúa objetivamente la situación. 4.- Ponte en lo peor. 5.- Centra tu atención en lo que quieres conseguir. Visualiza tu objetivo y lánzate a conseguirlo.

Pequeños cambios que nos llevan a obtener grandes resultados.

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