Cuando la oscuridad nos rodea, que difícil es avanzar, parece que ya no podemos hacer nada, que todo será así para siempre. Buscamos una luz, la luz al final del túnel. Vamos dando bandazos y tropezones, y parece que no conseguimos llegar a ninguna parte. Es como si nos moviéramos en círculos y siempre llegáramos al mismo sitio.
Pero hay solución, realmente existe la luz que nos pueda sacar de la oscuridad. Como siempre hemos planteado, el cambio se debe producir desde dentro. La luz sale de dentro a fuera.
Sin despreciar las ayudas externas que son muy útiles, lo realmente decisivo es encontrar dentro de nosotros lo que nos puede llevar a salir de la oscuridad.
Concentra todas tus energías en descubrir tu luz interior, esta puede manifestarse a través de pensamientos, ideas o incluso sentimientos y emociones. Busca en tu interior esa llama que se puede convertir en precursora del cambio hacia una vida más plena.
Dos pasos. El interior, que es el esencial, y el exterior, que sigue al anterior. Si eres una persona que no se siente bien, que no se acepta a si misma, que carece de autoestima, es verdaderamente difícil que puedas salir de ese caminar en círculos que no te lleva a ninguna parte. Si por otro lado tampoco tienes relaciones saludables, buenas amistades con las que compartir, también va ser difícil que puedas avanzar hacia tu plenitud. Pero, no olvides que, todo puede ser modificado, y que todo tiene arreglo.
En primer lugar, acéptate y quiérete. Eres un ser humano con sus virtudes y defectos, intenta potenciar las primeras y eliminar los segundos. Saca lo mejor que hay en ti, da igual las críticas y envidias, se consciente que tú eres una persona única y no hay otra en el mundo como tú.
En segundo lugar, ábrete a los demás, valora lo que tienes, agradece la amistad. Los buenos amigos son como el agua fresca cuando tienes sed, hacen que el camino siempre sea más llevadero. Somos seres sociales y es inevitable que nos tengamos que relacionar, pero siempre desde el respeto mutuo. Respeta, pero también exige respeto. Rodéate de buena gente.
La luz interior es para transmitirla, si logras dar luz a tu oscuridad, puedes intentar iluminar el camino de otras personas. No te guardes la luz. Tienes que comprender que la luz no se puede ocultar. Encontrarás oposición porque a la oscuridad le molesta la luz. Pero llénate de luz y transmítela.
Piensa en las siguientes frases, y si te sirven repítelas en tu interior:
- Me acepto como soy
- Me quiero.
- Doy gracias por la salud.
- Doy gracias por mi familia y amigos.
- Doy gracias por la vida.
- Puedo cambiar internamente y mejorar el mundo que me rodea.
Pequeños cambios personales que llevan a grandes cambios en nuestras vidas.