Para vivir mejor en todos los aspectos, también debemos poner de nuestra parte, no podemos esperar que se nos de todo hecho.
El ambiente que te rodea lo tienes que crear tú. En ambientes objetivamente malos hay personas que salen adelante e intentan mejorar su entorno, mientras que otras se hunden en ambientes objetivamente considerados buenos.
Pero por qué ocurre esto, que nos lleva a pensar que una situación es mala o buena. Lo que pensamos y sentimos nos dirige a dónde estamos. De nuestro interior es de donde sale todo lo exterior. Nuestro mundo interior crea nuestro mundo exterior. Sí cada uno nos creamos nuestro mundo, y por tanto, según lo veamos así se irá desarrollando el ambiente en el que se desenvuelven nuestras vidas.
La vida hace que vayamos por distintos caminos, pero tenemos que escoger el camino que nos lleve a lugar al que queremos ir. Siempre tenemos posibilidad de elección, y debemos elegir, tenemos la obligación de elegir.
Nuestras elecciones cambian nuestras vidas, y por tanto podemos elegir crear un buen o un mal ambiente. Como decía el Dalai Lama nuestro propósito en la vida es ayudar a los demás, sino puedes ayudarlos por lo menos no les hagas daño o no les cause sufrimiento. Esta frase me parece que indica todo lo quiero transmitir, crea un buen ambiente y si no puedes crearlo, al menos no participes en la creación de un ambiente tóxico.
Vamos a considerar tres aspectos: Tu interior. La familia. El trabajo.
Tu interior:
Quiérete, valora lo eres. Si tú no te quieres y valoras los demás tampoco lo van a hacer. Primero hay que crear un buen ambiente en nuestro interior, y esto se reflejará en el ambiente exterior. Respeta y exige respeto, sé una persona que transmite alegría, paz y buen rollo, no seas la típica persona insoportable que, cuando la ves dan ganas de salir corriendo.
No vale la simpatía artificial, la sinceridad es la base de la amistad, la falsedad al final se acabará notando. Tampoco hace falta que vayas contando chistes y haciendo gracias continuamente, hay personas muy serias que da gusto estar con ellas.
Tienes que ser una persona auténtica, quererte, valorarte y tratar a los demás con sinceridad. Cree en ti mismo y en tus metas, y los demás también creerán en ti.
La familia:
En la familia no desarrollamos todos. Todos debemos aportar algo, generar relaciones que afiancen nuestros vínculos mutuos. Hay que tratar de tener unas relaciones sanas, expresarnos con sinceridad, trasmitir lo que sentimos, mostrar el cariño expresamente, no hacer comparaciones.
La escucha y respeto son fundamentales. Acepta a los otros miembros de la familia tal y como son. No te conviertas en juez implacable, siempre recordando lo malo. Da valor a todo lo bueno, da las gracias por todas las cosas buenas que puedes ver continuamente. No compares, muchas veces los hijos parece que llevan una etiqueta los listos y los no tan listos.
Recuerda que no hay listo y tontos, hay personas con distintas habilidades. Unas personas son buenas en unas cosas y otras son mejores en otras.
El trabajo:
En el trabajo la constitución de un equipo sólido nos llevará a aumentar la productividad. Respeto entre todas las artes implicadas, comprensión hacia las actitudes de otros.
Si perteneces al equipo directivo de una empresa no practiques el micromanagment, que es el estar pendiente de todas las tareas, y no dejar que los trabajadores actúen con independencia en tareas para las que están perfectamente cualificados. Cuanto más autonomía e independencia tengan los miembros de una empresa tanto mayores serán los resultados que se obtendrán.
Entre compañeros el respeto, la colaboración mutua y la profesionalidad, llevan una mayor productividad.
Resumiendo, podemos considerar que para crear un buen ambiente primero tenemos que estar mejor con nosotros mismo, segundo crear un clima de escucha, respeto y aceptación en el seno de nuestra familia, y tercero trabajar en equipo entre personas responsables e independientes.
De esta manera se instaurará un ambiente de respeto en todas direcciones y podremos desarrollar un estado de bienestar en todos los ámbitos de nuestra vida.
Para terminar recordemos esta frase: nuestro propósito en la vida es ayudar a los demás, sino puedes ayudarlos por lo menos no les hagas daño o no les cause sufrimiento.
Pequeñas decisiones que nos llevan a grandes cambios.